La pirámide de Djoser


Construir una monumental escalera hacia el cielo: tal fue la intención del arquitecto Imhotep cuando concibió la célebre pirámide de Saqqara. Con sus 60 metros de altura, era la construcción más grandiosa que habían acometido los egipcios hasta la época, permitiendo que su señor Djoser, una vez enterrado allí, ascendiese por los seis peldaños de la construcción para encontrarse
 con el dios Re.
La mastaba de Saqqara tenía planta cuadrada, con 63 metros de lado, y alcanzaba una altura de 8 metros. Su núcleo, formado de piedras unidas con un mortero de arcilla, se revistió, hasta una altura de 2,60 metros, con bloques pulidos de la más fina caliza egipcia procedente de la vecina cantera de Tura . La mastaba recibió un segundo revestimiento de bloques calizos.

Durante el reinado de Djoser se llevó a cabo una nueva ampliación. 
La mastaba se alargó 8,36 metros hacia el este, con lo que quedaron tapadas las entradas de once pozos,de 33 metros de profundidad, frente a la cara oriental de la tumba. Cada pozo conducía a una galería de una treintena de metros de longitud, que discurría bajo el monumento. 

La mastaba, de base rectangular, medía entonces 71,50 por 79,86 metros y mantenía sualtura inicial.Probablemente fue en ese momento cuando el arquitecto Imhotep decidió que la tumba de Djoser adoptase la forma de una gran escalera por la que el rey difunto ascendería a los cielos.  Pero Imhotep decidió engrandecer aún más su obra, de modo que fuera visible desde la lejanía del inmenso palmeral de Menfis. Fue así como se añadieron dos escalones más. 
La pirámide definitiva medía 109 por 121 metros en su base, con una altura cercana a los 60 metros.

El centro neurálgico de la construcción lo constituía, la cámara funeraria del faraón. A ella se accedía por una calzada descubierta. Un tramo descendente de escaleras da paso a un túnel de techo horizontal que se interna en el subsuelo de la pirámide y termina en otro largo tramo de escaleras. Finalmente, este tramo desemboca en un pozo cuadrado, en cuyo fondo se construyó una cámara acorazada de bloques de granito rosado para albergar la momia de Djoser. Un orificio de un metro de diámetro, practicado en la parte superior de esta caja colosal,permitió la entrada del ataúd de madera con la momia real. Después, un tapón de granito selló el mayor sarcófago construido hasta entonces en Egipto.


La cámara situada al este es la más interesante por su elaboración artística. Junto a unas aspilleras verticales, a modo de diminutas ventanas, tres simulacros de puertas muestran en bajorrelieve al rey Djoser oficiando los ritos propios de su rango, como la visita al santuario de Horus Behedety (quizás el futuro templo de Edfú) o la carrera ritual del festival renovador Heb Sed.

En los relieves de las puertas está sobreimpresa una fina cuadrícula, trazada con pintura gris, como la que suelen usar los artistas para trazar el primer dibujo de la obra. Pero una inspección más precisa muestra que la cuadrícula no es obra del artista original, sino de otro que siglos más tarde acudió a copiar los magníficos bajorrelieves.Los artesanos de Djoser inspiraron las nuevas formas del renacimiento artístico saíta. La admiración que se sentía entonces por la pirámide de Saqqara era tal que fue en esa época cuando Imhotep, el gran arquitecto, comenzó su ascensión divina, convirtiéndose en dios de la escritura, la arquitectura, la sabiduría y la medicina.

AGE FOTOSTOCK

Vía : Historia National Geographic 

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