Los Frescos de la capilla Sixtina


 Miguel Ángel desveló ante el papa Julio II sus extraordinarias pinturas al fresco sobre el techo de la capilla Sixtina. Miguel Ángel tardó cuatro años en terminar su obra, que realizó en durísimas condiciones: trabajó a veinte metros de altura y soportando el goteo del pigmento sobre sus ojos.

Quinientos años después, los conservadores del Vaticano se plantean reducir el número de personas que visitan la capilla para preservar la riqueza e integridad de sus pinturas. Cada día pasan por el lugar hasta 24.000 visitantes, y estas enormes aglomeraciones, suponen la peor amenaza para los frescos. Además de una posible reducción del cupo de turistas, la solución que cuenta con más adeptos es cambiar el sistema de climatización de la capilla para controlar la humedad y la ventilación en su interior. Según Antonio Paolucci, director de los Museos Vaticanos, el nuevo sistema seguramente se implementará en el año 2013.

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