Enrique IV y Luis XVI comparten sangre real


Según las crónicas de la revolución francesa muchos fueron los hombres que mojaron sus pañuelos en la sangre del rey Luis XVI cuando este murió decapitado por un delito de traición. Gracias a ese acto, se ha podido desvelar hace tan sólo unos días que el monarca francés estuvo vinculado consanguíneamente con el rey Enrique IV de Francia.

Este descubrimiento se lo debemos a una calabaza.

Hace más de un siglo que una familia boloñesa guarda una longeva calabaza seca con forma de botella. Durante la Revolución Francesa fue decorada con retratos de algunos de los protagonistas de la revolución , como George Danton, Maximilien Robespierre, Camilla Desmoulins, Jean Paul Marat, y de los monarcas ajusticiados Luis XVI, María Antonieta y su hijo Charles-Louis de Bourbon.



La familia dueña de esta calabaza valorada en 2 millones de euros, sintió curiosidad por saber si de verdad su pequeña reliquia había portado alguna vez el pañuelo impregnado de la sangre arterial del guillotinado Luis XVI. El pañuelo llevaba desaparecido muchos años, sin embargo, todavía podía observarse residuos oscuros en la calabaza que bien podrían ser restos de sangre seca.

Al ponerse en contacto con los científicos de la Universidad de Bolonia, constataron que la familia poseía una carta de un museo francés que confirmaba la autenticidad de la calabaza.

Finalmente, los científicos recuperaron el ADN mitocondrial y el cromosoma y del individuo del que procedía la sangre. Probaron con ello, que se trataba de un varón europeo y que sus datos genéticos provenían de linajes difíciles de encontrar en las bases de datos que se manejan actualmente.

Además, los investigadores confirmaron que el sujeto tenía la mutación que determina que el color de los ojos sea azul, la cual se localiza en el gen HERC2, y gracias a los diferentes retratos de la época, se pudo comprobar que el rey Luis XVI tenía los ojos de ese mismo color.

Después de recuperar varias secuencias de ADN mitocondrial y un perfil parcial del cromosoma, demuestran que Enrique IV y Luis XVI “tienen el mismo patrimonio genético que pasa por los padres” indicó el forense.

Vía : Revista Historia National Geographic 

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